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Málaga, 24 de noviembre de 2017
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Viaje por el Algarve (Portugal)
 
 
Viaje por el Algarve (Portugal)
 
El equipo de MalagaCentro.com ha pasado cuatro días en el Algarve, zona sur de Portugal.

Playa de Lagos Catedral de Silves
 
Lagos y Luz

He tenido la oportunidad de conocer la región portuguesa del Algarve, con una cierta curiosidad porque es muy poco lo que sabemos de nuestro país vecino, a pesar de estar tan cerca en distancia. Por supuesto que en sólo cuatro días no puedo decir que conozca en profundidad la región, pero me ha servido como primera toma de contacto con este país, al que espero volver, como todos los destinos a los que llego.

El Algarve es la zona sur de Portugal y uno de los destinos turísticos más solicitados por sus extensas playas de arenas blancas y espectaculares acantilados, por ello, es sinónimo de turismo de sol y playa, pero el Algarve es mucho más que eso, y en este viaje lo hemos podido comprobar.

Nos alojamos en Luz, un pequeño territorio perteneciente a Lagos, muy cerca del Cabo de San Vicente, o como me gusta llamarlo, la "barbilla de Portugal". El día de nuestra llegada hicimos una pequeña incursión por la ciudad costera de Lagos, que a estas alturas del año (marzo) aún no despliega todo su esplendor turístico. En ella se respira, al menos ahora, tranquilidad, no está nada masificado y se puede disfrutar de sus hermosas playas, con extrañas formaciones de rocas en la orilla y grandes acantilados que desembocan en amplias playas de arena fina. En la parte antigua de la ciudad se puede pasear por sus callejuelas y plazas adornadas de adoquines coloreados y algunos edificios muy curiosos de azulejos de los colores más insospechados. Los edificios son bajos, de dos o tres plantas, y podemos encontrar tiendas de artesanía, bares y pubs y todo tipo de comercios.

El lugar donde nos hospedamos es un sitio tranquilo, solitario donde se respira tranquilidad y decidimos volver para descansar ante la perspectiva del día siguiente.

Fortaleza de Sagres, Cabo de San Vicente y Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina

La primera parada de nuestro viaje fue la fortaleza de Sagres, un lugar desde donde se divisa el Cabo de San Vicente, ya muy cercano y se tiene una estupenda panorámica de toda la costa y de la inmensidad del Atlántico. Batida por fuertes vientos esta construcción forma parte del Parque Natural del sudoeste alentejano y costa vicentina, y en sus alrededores se pueden encontrar especies de flora endémicas muy características de la zona. Sobre su historia, la fortaleza fue construida en el siglo XV por el infante D. Henrique con fines defensivos. Sufrió diferentes reconstrucciones a consecuencia de los ataques de Francis Drake, pirata inglés, y del terremoto de año 1755. En su interior destaca la Iglesia de Nuestra Señora de Gracia que posee una fachada datada en el siglo XVI, la famosa Rosa de los Vientos y varias piezas de artillería utilizadas para defender las playas de Tonel y Mareta. Pero lo más significativo de esta cuña de tierra que entra en el mar es que se han encontrado multitud de menires neolíticos aislados y alineados en pequeños recintos.
Vista del Cabo de San Vicente desde la fortaleza de Sagres Rosa de los Vientos. Fortaleza de Sagres
 


Fortaleza de Sagres:
Horario de verano (mayo a septiembre) de 10 a 20:30 h.
Horario de invierno (octubre a abril) de 10 a 18:30 h.
Abierto todos los días excepto 1 de mayo y 25 de diciembre

El Cabo de San Vicente se encuentra muy cerca de esta fortaleza y es especial lo que se siente al estar en un lugar de esta naturaleza donde el océano lo envuelve todo y el viento castiga año tras año los acantilados de una altura impresionante. Se le conocía en tiempos romanos como "Promontorium Sacrum", lugar dedicado al dios Saturno y ha sido testigo de diferentes batallas por su ubicación estratégica, entre ellas la Batalla del Cabo de San Vicente en 1797. Un par de curiosidades de este lugar: existen puestos donde venden gruesa ropa de lana, desde mantas hasta guantes, gorros, rebecas, imagino que para proteger del viento frío durante el invierno. Y otra curiosidad es que hay una estructura de metal que simboliza un ciclista donde se puede leer Km. 0.

Continuamos por la carretera que va paralela a la costa atlántica bordeando el Parque Natural del Sudoeste Alentejano y la Costa Vicentina, que es un auténtico pulmón verde, con bosques densísimos que desembocan en acantilados y playas solitarias de arena fina. Un auténtico paraíso costero de los que quedan pocos o más bien ninguno en España. La carretera discurre lejana a las playas fuera del límite del parque, y solo existen pequeñas carreteras que llegan a algunas playas, atravesándolo, como a la playa de Bordeira, Amado, Arrifana y Monte Clérigo. Esta zona también pertenece al Algarve y sin embargo está libre y esperemos que siga estándolo durante mucho tiempo, de las agresivas especulaciones inmobiliarias que azotan la costa sur, donde se pueden encontrar innumerables campos de golf, urbanizaciones y ciudades orientadas exclusivamente al turismo, como Faro o Portimâo.

Llegamos hasta Aljezur ciudad en la que destaca su castillo, declarado Monumento Nacional. Erigido por los árabes en el siglo X y conquistado en el siglo XIII, fue el último castillo conquistado en el Algarve. A pesar del mal estado de conservación mantiene su círculo de murallas y dos torres intactas.

Sierra de Monchique y Silves

Visitamos hoy la Sierra de Monchique, otra zona verde y la mayor altura del Algarve. Son famosas sus caldas o termas y además da la casualidad que se celebra el 1 y 2 de marzo una Feria de "Enchidos" o embutidos, típicos de la zona. De camino a Monchique también visitamos Silves, que fue antigua capital del Algarve y donde destacan su castillo y su catedral, ambas visitables y construidas con arenisca de color rojo que contrasta con el blanco de las casas. En el interior del recinto fortificado podemos contemplar la estatua en bronce del rey D. Sancho I, o los numerosos vestigios de la presencia árabe, como un horno crematorio y algunos silos y cuevas. En ese mismo lugar se realiza en el verano la Fiesta de la Cerveza, muy frecuentada por forasteros.

Junto al camino medieval por el que se accede al castillo, se alza la catedral que fue edificada sobre la antigua mezquita. Es de estilo gótico con planta de cruz latina y tres naves.
Catedral de Silves Castillo de Silves
 


La siguiente parada son las Caldas de Monchique, famosas por la propiedades curativas de sus aguas y que actualmente se ha convertido en un pequeño centro turístico con hoteles, balnearios, tiendas de artesanía y algunos bares y restaurantes, donde solo tenemos tiempo de tomar algo y seguir hasta el pueblo de Monchique, situado en plena Sierra del mismo nombre.

Antes de llegar a Monchique encontramos un curioso personaje a pie de carretera, un señor con sombrero y pipa que vendía naranjas montado en un burro, y que a propósito se ponía allí para atraer a turistas, como nosotros, que no pudimos resistir la tentación de parar para hacerle una foto a tan curioso personaje. Al final, el pobre burrito tuvo que cargar con alguno de nosotros cm resultado de la invitación del hombre, que al preguntarle cuánto valían las naranjas nos dijo directamente que le diéramos algo de dinero para el burro. Concluimos que su intención no era vender las naranjas.

La Sierra de Monchique delimita el Algarve con Alentejo y en ella se encuentra la mayor altura del Algarve, Foia, con 900 m. de altitud. Su mayor atractivo para visitar son sus iglesias. Visitamos la Feria de Enchidos o embutidos donde tenemos la oportunidad de probar algunos de los bocados más típicos de la zona, y una bebida alcohólica elaborada con madroño.

De vuelta paramos en un restaurante a pie de carretera donde poder degustar las famosas y típicas cataplanas de pescado, acompañadas del también típico vino verde, que es una especie de vino blanco con mucho aroma y algo de gas. De postre es muy típica una tarta hecha de higos.

Portimâo y la zona más turística

Tan solo nos queda un día y tenemos que regresar, así que aprovechamos para visitar Portimâo, una ciudad costera donde destaca su paseo marítimo que se extiende a lo largo de su playa de arena blanca y fina. Hay una oferta desmesurada de restaurantes, hoteles, chiringuitos y tiendas para el turista, que a estas alturas del año vienen de sobra para los visitantes que nos damos cita allí, pocos a pesar de que la temperatura es de unos 25 º y el sol calienta como en verano prácticamente. Como la gastronomía es muy amplia y variada decidimos despedirnos de Portugal probando un arroz caldoso de mariscos, otro de los platos estrella de la costa del Algarve.

Curiosidades: los precios son bastante más altos que en España, incluso en la alimentación y productos básicos. Como dato curioso encontramos un catálogo de una famosa cadena de supermercados franceses que también están en España, con precios bastante más caros en Portugal. Hablamos de los mismos productos. Los combustibles se llevan la palma con precios casi un 30% más caros que en España.

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